Los donuts nacen de una historia tan simple como deliciosa: la de una masa frita que viajó con los inmigrantes europeos hasta América, inspirada en los antiguos olykoeks holandeses, pequeños bocados dorados preparados para compartir momentos especiales.
Con el tiempo, una idea cambió su destino: abrir un agujero en el centro para lograr una cocción más uniforme. Así, aquella humilde masa se transformó en un ícono de la panadería mundial.